lunes, 11 de junio de 2012

ser feliz no tiene precio.

Y llega un día en el que simplemente te cansas, te cansas de hacer caso de lo que dicen los demás de ti, no son ellos los que te dan de comer, así que, que les den. Llega un día en el que te cansas de gente falsa, miras a tu alrededor y los ves por todos lados, y entonces a veces te preguntan porque tienes esa cara de asco, y tú tienes ganas de responder, si miras a tu alrededor comprenderás mi cara de asco. Te cansas de ser una niña buena, porque a las niñas buenas nunca les sale nada bien, y se la juegan más de una vez. Te cansas de seguir las reglas y de hacer caso a los demás porque al final te sale todo mal, y entonces decides que ya es hora de hacer lo que te de la gana, sin importar los demás, porque la vida es tuya, no de ellos, y que si te importa lo que dicen, solo hablaran más, si sigues siendo una niña buena, al final te manipularan como a una marioneta, y no puedes permitirlo, y entonces pasa, cambias. Y no, no te vuelves una persona fría, sin sentimientos ni nada, no te vuelves una persona mala, simplemente te vuelves una persona fuerte, que de tanto caerse aprendió a derribar, y que ahora puede hacer mucho más daño de lo que creen. Y por otro lado decides vivir la vida, riendo cuando quieras reír, llorando cuando quieras llorar, saltando, gritando, cantando, bailando, y hay personas que creerán que estás loca, pero simplemente eres feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario