sábado, 15 de septiembre de 2012
Falsedad.
Te has acostumbrado a ser como eres. Ya todo te parece normal, a todo le quitas importancia. Reconoces que tienes defectos, pero no sabes decir en concreto cuáles son tus fallos. Te lo dejas pasar todo. Ni vigilas para evitarlos, ni reaccionas contra ellos al advertirlos.
Hasta te quedas tranquilo viendo que eres corriente como todos, incluso mejor que muchos. Total, acabas dándote por bueno. Vives engañándote. Por eso, es imposible que adoptes una postura sincera antes los demás, y si no lo haces ante ellos, tampoco lo harás ante ti mismo. Definitivamente, no eres tú. Vives en falso, siendo alguien que no eres.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario