miércoles, 15 de agosto de 2012

Porqué nadie es perfecto para todos.

Tenemos miedo de sentirnos odiados, de ser rechazados, aún y así sabiendo que es algo inevitable. No nos gusta oír lo que la gente ve malo en nosotros, en cambio nos gusta oír lo bueno. Queremos que todo el mundo nos diga la verdad, pero cuando la sabemos no queremos creerla, por miedo a no ser suficientemente buenos. Pero siempre se nos olvida lo mismo: todos estamos en la misma situación, pero nadie se pone en el lugar del otro, porque es más cómodo tener un buen retrato de ti mismo y uno malo del resto. Siempre habrá alguien dispuesto a no decir nada bueno de los demás, y todo lo bueno de él mismo. Y es por eso, que el mundo se convierte en una masacre en la que todos esquivamos nuestros defectos y ponemos en evidencia los de los demás. Y aún así, seguimos teniendo miedo de que alguien sepa cuales son los nuestros.

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