No entiendo por qué él me puede querer a mí. A mí, a alguien con tantos defectos, a alguien que cuando se enfada con otra persona le contesta borde a todo el mundo, a alguien que por la mañana puede ser la persona más triste del mundo, pero pasadas unas horas le contagia su alegría a todo el mundo. A alguien que lucha tanto por aquello que quiere que no se conforma con perder, a alguien que es penosa en eso de recordar, a alguien que parece que nada le sale bien, a alguien que tiene sueños, y vive de ellos, de su imaginación, y que piensa que siempre será feliz con su príncipe azul. A alguien que se le escapa la risa en momentos serios, a alguien que siempre le parecen pocas las veces que le dices te quiero, a alguien que cuando se junta con una amiga no es alguien normal, a alguien que le encanta llevar tacones aún sabiendo que le hacen daño, a alguien que le gusta ser coqueta, salir y emborracharse, a alguien que es la persona más cabezota del mundo, a alguien que no para de hablar nunca y siempre tiene algo que contar, a alguien que tienes tantos defectos como yo, pero ¿sabes qué? No me importa ser la chica imperfecta, aunque él no se canse de decirme que no lo soy, que soy la chica más preciosa y más linda del mundo, por qué él me quiere así, tal como soy, y eso, realmente, es lo que importa.
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